Antes de Flöde había informes. Reuniones. Estrategias. KPIs de canal. Reportes mensuales. Y cada trimestre, la misma sensación: actividad alta, impacto bajo.
El equipo de Flöde se construyó después de años trabajando dentro y fuera de agencias, ejecutando proyectos donde el marketing realmente movía la aguja del negocio — y otros donde solo movía gráficos.
La conclusión fue simple: el problema no era el marketing. Era cómo se conectaba (o no) con el negocio. Por eso Flöde no es una agencia más. Es lo que faltaba.