Full Padel tenía el club lleno. Pistas ocupadas. Comunidad activa. Pero el negocio estaba estancado. Cada nuevo euro de ingresos exigía un nuevo socio — y la capacidad física del club ya no daba para más.
El cuello de botella no era marketing. Era el modelo. La pregunta no era cómo captar más, sino cómo monetizar mejor lo que ya había.